Aprender a ser mamá

Por Lic en Psicología, Carolina Aguirre López.

Nos construimos desde ahí… desde lo que hay y con lo que hay.

Maternar es una construcción 

Maternar no es algo acabado, que uno aprende de una vez y listo, ni tampoco es algo dado por naturaleza. Es una construcción constante envuelta en interrogantes, fracasos y angustias. Pero nadie se anima a decirlo ya que socialmente se nos impone la idea de maternidad feliz y fácil; casi como una maternidad exprés.

Esta idea de “maternidad exprés” nos juega en contra, debido a que esa construcción pasa a ser “el modelo ideal de ser madre” que inconscientemente tratamos de alcanzar.  Generalmente ese modelo “ideal” es tan alto, que suele aparecer nuestro propio dedo juzgador o el de personas cercanas que comienzan a pensar: “no hace bien las cosas”, “las hace mal” o “hace poco”.

Y a la sombra de tanta culpa queda la maternidad diaria, esa maternidad que es otra cosa que ese “modelo ideal” y que consiste en un tejer y destejer entre sombras.

El “tejer y destejer entre sombras” hace referencia a la idea de que cada madre va aprendiendo lo que es útil o necesario, prueba distintas estrategias, maneras; porque lo que en un momento funcionó, puede que más adelante ya no funcione, o que lo que sirvió para un hijo fracase en el otro.

Ser madre es una construcción artesanal y momentánea que se basa, entre otras cosas, en los modelos heredados. Se construye tanto a partir de lo que nos dieron como de lo que nos faltó. Y es a partir de allí, de nuestra propia infancia y de las infancias que tuvimos cerca, que una reedita y crea una posible forma de maternar.

Y para que esta forma de maternar sea saludable, sin importar las posibles fallas, necesita especialmente de tres cuestiones:

  • AMOR
  • JERARQUÍAS Y LIMITES CLAROS
  • COMUNICACIÓN

 

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