¿Qué es el juego simbólico?

Por Lic en Psicología, Carolina Aguirre López.

El juego simbólico es la manifestación de la función simbólica. Esta función consiste en la capacidad de representar algo en su ausencia.

Esta función simbólica es necesaria para la autorregulación, para el lenguaje, la imaginación, la atención, el logro de pensamientos complejos y la ejecución de las funciones cognitivas superiores.

¿Qué hacen los niños y las niñas en este tipo de juego?

En el juego simbólico los niños o las niñas expresa su mundo interno y su mundo vincular (con los otros, con las otras con los que se relaciona).

¿Cómo acompañar a las infancias en sus juegos?

Para acompañarlos, como adultos y adultas responsables de crianza, podemos enseñarles a cuidar los juguetes, no invadir el juego, fomentando el jugar, mostrando interés en sus producciones lúdicas, permitiendo que el niño o la niña se equivoquen en el jugar o habilitar juguetes que hacen pocas cosas (si el juguete hace menos, más hará quien juega con el).

El juego hasta los 2 años de edad

El juego simbólico surge a partir de la experiencia sensorio motriz, que va desde 0 a 2 años aproximadamente en la infancia (en este periodo es donde se privilegia y se desarrolla la percepción y la motricidad como modo de aprendizaje, de vincularse con el medio, de conocer y de crecer).  Es a partir de este juego, en este primer estadio, que las infancias comienzan a reconocer su cuerpo, su imagen y esquema corporal que le permite construir su yo, logrando así una representación de sí mismo o de sí misma.

Juegos que favorecen el aprendizaje 

Una vez construida una representación de sí, las infancias podrán jugar a representar a otros, a otras personas, animales o cosas. Se identifican con ellas y hacen un como si, por ejemplo: El niño juega a que es un león, camina como león, ruge como león, pero sabe que no es un león.

El juego simbólico no es tan simple como el juego que se produce en el estadio sensorio motriz (que es la etapa previa y necesaria que servirá como base para el juego simbólico). Pero ambos parten de una forma más sencilla de jugar para luego ir complejizándose a medida que el niño, la niña van madurando.

Es por ello que en el juego simbólico podemos observar que inicialmente el niño o la niña jugará identificado con la acción, por ejemplo, juega a que le da de comer a su muñeca, y a medida que vaya creciendo esto ira cambiando entonces podrá jugar identificándose con el rol, por ejemplo, la niña juega a que es psicóloga porque su mamá es psicóloga.

El juego simbólico favorece el aprendizaje de los niños y las niñas porque permite el ejercicio del simbolizar e incorporar las diferentes nociones. Por ejemplo, al jugar a la escondida adquieren las nociones de dentro y fuera, como así también la apropiación del mundo que los y las rodea, interiorizando propiedades de los objetos, de los roles y de los conceptos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *