Los buenos vínculos afectivos

Por Lic en Psicología, Carolina Aguirre López

Un vínculo afectivo suficientemente bueno es una relación entre dos que está compuesto por el encuentro, la intimidad, el afecto, la comunicación, los límites y la satisfacción de las necesidades de cuidado. 

El encuentro que se produce al maternar no implica solamente el coincidir en un mismo tiempo y lugar, sino que es mucho más que eso, es el darse atención mutua (aunque no siempre es en el mismo momento), es el mirarse y comunicar con la mirada, es el sostener desde el afecto y la palabra (con decires valiosos).

¿Qué debe tener un buen vínculo afectivo entre la madre y sus hijos o hijas?

Un vínculo afectivo bueno debe tener intimidad. La intimidad se compone de afecto, de confianza. Es algo que acontece dentro de las personas, pero que cuando nos referimos a intimidad dentro de un vínculo hablamos de todo lo anterior más la familiaridad y estrechez que se generan dentro de ese vínculo. Es algo compartido entre dos personas y no debe convertirse en algo público  (algo de los que participen todas las personas o de lo que todas las personas puedan opinar).

Un vínculo afectivo bueno también debe tener afecto. El afecto, es un sentimiento que tiene una persona hacia otra. Cuando hablamos de maternidad nos referimos al afecto maternal, al sentimiento de amor y cariño que siente la madre (o quien cumpla la función materna) por su hijo o su hija. Y que va creciendo a través del tiempo conforme va desarrollándose el vínculo madre- hijo/a.

-La comunicación es otra de los factores necesarios, y se trata de la posibilidad de entendernos con el Otro, de trasmitirle algo, de hacerle saber algo. Como así también de poder comprender aquello que ese Otro quiere decirme. En el vínculo madre- hija/o, la comunicación es algo que no viene dado, sino que se construye a partir del encuentro entre esa madre y ese bebé y la capacidad que tenga ella de poder decodificar lo que a su hijo o a su hija le sucede.

-Los limites son un borde o frontera real o imaginaria que imponen o que marcan un hasta acá, una restricción, prohibición y una posibilidad, ya que al indicarse que no se puede se habilita también lo que sí se puede.

-La satisfacción de necesidades de cuidado (alimento, higiene, etc).

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