El llanto en niños y niñas

Por Lic en Psicología, Carolina Aguirre López.

“Deja llorar al nene que así se le desarrollan los pulmones”, decía mi abuela y con esa teoría hace 80 años atrás las infancias lloraban y lloraban, tal vez hasta de manera desmedida.

Pero hoy esto se invirtió y el llanto se tornó en constructor de culpas aplastantes para las madres y los padres. Entonces el niño, la niña llora y automáticamente el o la adulta responsable de crianza busca acallarlo o acallarla porque se siente en falta. Ese responsable de la crianza, cree que está haciendo algo mal y es justo allí, en esa creencia errónea, que la infancia toma el poder y el control a través del llanto. Para luego tórnalo en una herramienta de manipulación que le permite doblegar el límite.

Necesitamos saber que las infancia lloran, como catarsis, para liberar la angustia y la frustración, ante la falta de palabra (muchas veces no logran decir lo que les pasa, lo que quieren, etc.) y que hay que utilizar el sentido común, que es el menos común de los sentidos, para definir cuándo alojar y consolar  como así también y cuando dejar que llore.

Si sentís que con el llanto te está manipulando, te está llenando de culpa desestímalo, no le des importancia, quítale el poder. Porque en muchas oportunidades lo que el llanto reclama es un límite claro, un adulto o una adulta que diga basta y se sostenga en ese decir.

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