La seguridad en la niña o niño

Por Lic en Psicología, Carolina Aguirre López.

     “Tus crianzas no escuchan lo que decís, sino que ven lo que haces”

¿Cómo se construye la seguridad en niñas y niños?

Que un niño o una niña se sienta seguro de sí mismo o de sí misma, tiene que ver con una construcción interna que hace la infancia a partir de múltiples factores:

  • La coherencia.
  • Los limites.
  • La autoestima.
  • La seguridad y sostén que el adulto responsable de crianza le transmite.
  • La tolerancia a la frustración.
  • La capacidad de dimensionar en el contexto.

Es una construcción interna porque se trata de un proceso que hace el infante de manera psicológica e inconsciente en el cual va a seleccionar las percepciones exteriores (que son aquellas que provienen del afuera, del medio) y darles un sentido. Luego en función de los sentidos que vaya otorgando y del resultado de sus experiencias, ira armando un determinado estilo de seguridad.

Según el estilo de seguridad que construya, es como este niño o esta niña, va a resolver las experiencias que sean nuevas o que se interpreten como peligrosas.  Además, este estilo va a influenciar sobre la modalidad de establecer los vínculos con las otras personas.

Es en los primeros tiempos de la crianza donde se sientan las bases para la seguridad a partir del encuentro de ese, esa bebé con quien cumpla la función materna; la cual consiste en dar amor y brindar los cuidados necesarios para que estén cubiertas las necesidades básicas.

¿Qué deben saber las madres?

Y para que esas bases sean fuertes quien cumpla con la función materna deberá tener en cuenta lo siguiente:

  • Saber que nadie inicia una crianza sabiendo ser madre o padre. Que a medida que uno va paternando o maternando va aprendiendo.
  • Equivocarse es normal, natural y posible. Pero que, si me quedo en el error o en el no puedo, estoy fallando. El error solo se vuelve una herramienta si se vuelve aprendizaje, si lo re pienso y vuelvo a intentarlo.
  • Saber si una puede y saber si no puede son igualmente importantes. Puesto que cuando me dé cuenta que no estoy pudiendo o que mis emociones me están superando lo saludable es pedir ayuda, dejar lo que estaba haciendo y descansar, caminar, etc. Para luego volver a la situación que me desbordo, pero con la templanza renovada.
  • Que quien ejerce esta función le otorga al bebé o a la beba el primer modelo de seguridad. Y que, si hay amor, comunicación y límite ese modelo va a ser saludable.

 

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