¿Cómo hago para ponerle límites a mi hijo de 3 años?

Claves para ponerle límites a los hijos e hijas de 3 años de edad

Como mamá puedo y debo ponerle límites a mi hijo de tres años. Y aunque generalmente es un tiempo difícil, porque entre los 2 y 3 años es la etapa de lo berrinches, es posible ponerle límites a tu hijo o hija.

Los limites tienen que ser acordes a la edad, por ello las normas deben ser claras, con explicaciones corta y sencillas o simplemente con un “eso no se hace, eso no se toca”, o solamente un “NO”.

A la palabra que se enuncia, el límite la debe acompañar el tono y el gesto. Esto significa que al poner el límite debo poner también el cuerpo con una cara seria y un tono de voz que acompañe lo que digo y el cómo lo digo. Un tono de voz que acompañe el límite no es un tono en el que la madre grite, sino que es un tono que transmite firmeza y seguridad.

Tips para lograr poner límites

Al límite también debe acompañarlo una consecuencia, un costo, algo que genere pérdida si ese límite es transgredido, no es respetado. Para que la Consecuencia sea Educativa, esto significa que sirva para que tu hijo aprenda a respetar ese límite, debe ser corta (que no se prolongue demasiado en el tiempo) e inmediata (que sea al ratito de que el límite fue desobedecido).

Un ejemplo de una consecuencia educativa, que aparece como resultado de transgredir un límite que pusiste desde tu rol de madre, sería que por esa tarde no ve dibujitos en la televisión. La consecuencia aparece de inmediato a la transgresión del límite. No le pongo una consecuencia hoy a la tarde por que hace tres días no respeto el límite, ya que no sería efectiva porque no cumpliría el objetivo de ser Educativa (de que tu hijo aprenda que hay un efecto si desobedece el límite).

¿Cómo sostener los límites y no quedar en el intento?

La norma o el límite impuesto, ese que le pones vos como mamá a tu hijo, debe ser sostenido en el tiempo. Esto implica que, si dijiste que el celular se usa solo una hora por la tarde, mantengas ese límite por más que te suplique o se enoje para usar más tiempo la pantalla. Porque si como mama decís primero que no y luego que si para que no se ponga mal o no se enoje, tu hijo va a aprender que el límite es algo movible y cambiante. Y que depende de él, de sus berrinches, llantos o enojos la posibilidad de cambiar ese límite.

Entonces tu hijo siente que es el quien manda. Y esto es algo grave porque se altera la jerarquía familiar y el que debe cuidar pasa a ser un par.

Si la madre no ocupa el lugar de cuidado, ese hijo queda en ese momento, en orfandad. Como madre al momento de cuidar debo poner límites saludables.

Es importante que como madre recuerdes la función del límite, el para qué sirve y para que le pones el limite a tu hijo, ya que ayuda a sostenerlo.

Beneficios de los límites sanos para los hijos e hijas

El límite sano es un gran cuidador, es una acción que lleva a cuidar y ordenar a tu hijo. Ese cuidado y ese orden influirá en tu hijo, de manera inconsciente, permitiéndole tolerar la frustración, aprender a esperar, tener una autoestima fuerte. Y una vez interiorizado el límite le permitirá no exponerse a situaciones que puedan lastimarlo o que sean dañinas para él o para terceros.

Este artículo ha sido escrito por la Psicóloga Carolina Aguirre López

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