Adolescencia: Dejar crecer a nuestros hijos e hijas

Por Lic en Psicología, Carolina Aguirre López

Dejar crecer a los hijos o a las hijas es una tarea compleja porque en el dejarlos crecer debemos permitirles el poder elegir distinto a lo que nosotras consideramos que les hace bien, el que se equivoquen viendo como lo hacen sin interferir o el que sean diferentes a lo que nos imaginamos que iban a ser.

Pero creo que más difícil que eso, es el verlos crecer, el darnos cuenta de que el tiempo pasa, de que ya no nos necesitan igual, el aceptar que perdimos el lugar de heroínas para pasar a ocupar el espacio de madre desidealizada, cuestionada, criticada y comparada con otras mamás que por el simple hecho de ser otras las sienten mejores, las escuchan, las toman como ejemplo y se identifican con ellas.

Y esto que sucede, es universal en todas las adolescencias, es normal y saludable que pase, aunque a veces duela; ya que si no sucede, hay algo que está demorado, inhabilitado o neurotizado.

La adolescencia: Tiempo de cambios, desencuentros y angustias

La adolescencia es un tiempo de cambios y rebeldías según los libros… pero también es un tiempo de desencuentro y de angustia, tanto para tu hijo o tu hija, como para vos.

En tu hija o hijo irrumpen transformaciones desde lo físico y hormonal que influyen tanto en lo psicológico como en lo vincular. Se trata de la llamada metamorfosis de la adolescencia que inicia en la etapa pre puberal (a partir de los 10 u 11 años aproximadamente) y termina a la salida de la adolescencia, cuando el deseo se orienta hacia dos preguntas centrales: ¿Qué quiero hacer? y ¿Quién quiero ser?, que es lo que permite empezar a pensar, delinear un proyecto de vida y alcanzar la salida a la exogamia.

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