¿Poner Límites a los Adolescentes?

Adolescentes: Cuando no se ejercen límites claros, los hijos e hijas quedan en “orfandad”

Por Lic en Psicología, Carolina Aguirre López

Adolescentes: Límites y Comunicación

En la adolescencia se necesitan límites para transitar esta etapa de forma saludable y para ello es importante que el límite sea claro y sostenido a través del tiempo.

En la etapa de la adolescencia, los hijos e hijas buscarán constantemente desafiar el límite impuesto por el adulto o adulta responsable de crianza, como así también comprobar hasta donde se sostiene el no, que tan coherente es ese no y que tan permeable es ese no.

Atención: Madres y padres que se convierten en “pares de sus hijos e hijas” generan “orfandad”

Si madres o padres no pueden ejercer la autoridad, los adolescentes quedan en “orfandad”

Si el o la adolescente tienen una madre o un padre que no puede ejercer la autoridad, queda arrojados a la orfandad, porque los padres o madres dejan ausente el lugar de adultos para convertirse en pares de sus hijos o hijas. Esto es lo que se llama fratenalizar el vínculo, volver el vínculo como si fuera el de un par,  carente de jerarquías, donde todo puede ser negociable, opinable y enjuiciable (aquí sucede que los o las adolescentes hacen juicios de valor sobre el tipo de padre o madre que tienen, si es bueno o malo, sobre los modos de educar, etc). Es por ello que el padre, la madre o quien cumpla el rol de crianza que ocupa un lugar de amigo, amiga de su hijo o hija, abandona el lugar de referente, de orientador y de guía. Por eso los límites son una inversión a futuro y es importante ponerlos desde la etapa de la niñez de nuestros hijos e hijas (Ver más)

¿Qué genera la ausencia de límites?

La ausencia de la autoridad genera caos, angustia y el sentimiento inconsciente de no ser valioso.

Es importante que la madre, el padre o quien ejerza el lugar de responsable de crianza pueda sostener la autoridad y la confianza en el vínculo. Siendo un vínculo donde se puede hablar de lo que pasa, de lo que angustia, de las experiencias  y vivencias individuales (muchas veces puestas como ejemplo). Pero esto no significa volverse amigo del hijo o de la hija. Sino que implica la posibilidad de dialogar sabiendo que quien debe proteger y limitar está ahí ejerciendo su función, siendo sostén y referente independientemente de que a veces sea difícil, cueste o duela.

 

 

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