5 palabras con las que logré que mi hijo me haga caso

Por Ma. Belén Giardino

¿Cómo enseñar el NO? Estrategia para que tu hijo o hija te haga caso 

 

Como mamá tuve miles de intentos frustrados en decirle a mi hijo que no hiciera determinada cosa y en lograr que me hiciera caso en distintas situaciones, por ejemplo cuando le decía: “No podrás hacer un berrinche porque no se hace lo que vos queres”,  “No podes pedirme usar el celular todo el día y hacer berrinche (enojarte, contestar mal, llorar) si digo que no”, “Si salimos a andar en bici, quédate cerca mío, no te vayas cinco cuadras adelante andando rápido que te pierdo de vista”, “No podes correr por todo el Supermercado entre góndolas, quédate al lado mío”, «No toques eso» y así en miles de momentos cotidianos en las que es necesario decir que no o poner un determinado límite, ordenar.

Cuando mi hijo fue creciendo, me di cuenta que le hablaba, le daba largas explicaciones de todo y no me funcionaba, hasta que una mamá muy sabia me recomendó que utilizará una serie de 5 palabras que hoy las considero casi “mágicas” y que vinieron a resolver miles de situaciones cotidianas en las que es necesario ordenar, poner un límite, y esas palabras voy a compartirlas con ustedes porque les aseguro que resultan: “Vas a tener una consecuencia”, pero atención: no se trata de solo decirlas, sino de cumplirlas siempre, jamás olvidarnos, y no dar un paso atrás cuando las decimos. Sostenerlas.

«Vas a tener una consecuencia»

Entonces, a partir de ahí, a mi hijo empecé a explicarle corto, sencillo y concreto, y a decirle que le iba a indicar una sola vez que si él hacía algo que no estaba permitido, (ya que si tiene muchas cosas permitidas) yo le iba a decir una sola vez: “Vas a tener una consecuencia” y si no podía respetar ese límite la iba a tener y yo a hacer que se cumpliera. Por ejemplo, la consecuencia podía ser que a la tarde no iba a poder ver ninguna serie, dibujitos, televisión, o que no iba a poder invitar esa tarde o el fin de semana a un amigo a jugar, o que tenía suspendida la Play Station para su horario permitido por la tarde, o el celular, o algo que a él le gustara mucho hacer.

A partir de estas palabras “Vas a tener una consecuencia” y de yo cumplirla cada vez que él no respetaba un límite, sostenerla aunque llorara, aunque se quejara, lo que fuera, sostenerla hubo resultados fabulosos y  mi hijo empezó a entender y a marcar muy clara la diferencia entre cosas que iba a poder hacer y otras que no, y que si hacia las que no estaban permitidas iba a tener una consecuencia que iba a ser cumplida. Nunca más me estrese en repetir mil veces las cosas y encima terminar agotada sin resultados. Y él aprendió que cada vez que las pronunció, si no respeta un límite, una pausa, un stop, se cumplen.

Esta estrategia para poner límites claros, marcados, y sin estresarme, no sólo que funcionó y es la estrategia que utilizo hasta el día de hoy porque me funciona maravillosamente, sino que también mi hijo pudo entender que todos nuestros actos tienen consecuencias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *